Afrouruguayan

América fue el destino de millones de seres humanos que durante más de cuatro siglos fueron traficados como esclavos. De acuerdo a UNESCO se estima que durante los siglos XVI y XIX mas de 30 millones de personas fueron transportadas desde África a diferentes áreas de América para ser vendidos como esclavos. Este es considerado el desplazamiento forzado más grande en la historia de la humanidad. Sin embrago, apenas recientemente la esclavitud y el trafico de esclavos han sido reconocidos por la comunidad internacional como crímenes en contra de la humanidad. 

Se estima que en Uruguay los primeros esclavos fueron introducidos desde el año 1750. Se considera que la fuerza esclava fue utilizada mayormente en tareas domésticas. Sin embargo, estudios recientes demuestran que el aporte de la población esclava en la construcción de la nación fue en áreas muy diversas. Sus descendientes han sido segregados durante siglos sufriendo de racismo y exclusión social a nivel histórico, no teniendo reconocimiento de su participación en la construcción del país. 

Actualmente la población Afro descendiente en el Uruguay es la que presenta mayores grados de exclusión social siendo las mujeres Afro descendientes el grupo mas vulnerable. El Comité de Erradicación de la Discriminación Racial (CEDR) de las Naciones Unidas marcó su preocupación por esta doble discriminación en un informe de 2011.

Las desigualdades que aun hoy persisten son vividas por la población afro siendo las afrouruguayas las que sufren de los peores grados de exclusion social, desde su condición de raza y género. El 42% de las Afrouruguayas trabaja según datos oficiales como: empleadas domesticas; sirvientas; limpiadoras; lavanderas; mucamas y otros trabajos no calificados. Paradojalmente las mismas actividades que desempeñaban las mujeres negras en épocas de la esclavitud.

A lo largo y en el transcurso del proyecto que desarrolle durante casi tres años, me he dedicado a conocer hombres y mujeres con historias de vida muy diversas pero donde confluyen vivencias comunes, similares. Todos han sufrido en algún momento de sus vidas algún tipo de discriminación racial, desde los más sutiles comentarios hasta los más crueles ataques frontales debido a su condición de Afro descendiente. Muchos de ellos han encontrado en el trabajo domestico la única forma de subsistencia. Otros, han encontrado un reconocimiento social a través de la participación en el mundo del Candombe. Lamentablemente sólo algunos han logrado alcanzar puestos destacados dentro de la sociedad. Todos ellos aportan en la construcción de la sociedad uruguaya, la misma sociedad que muchas veces les ha volteado el rostro.

Es importante destacar el enorme esfuerzo de aquellos que incansablemente persiguen la posibilidad de ser reconocidos desde miradas y espacios igualitarios. Quizá existan otros lugares, otros espacios a construir donde el estereotipo y el prejuicio no designen lugares que parecen inamovibles.